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Descripción
La ambición suele tener mala fama, especialmente en los círculos cristianos. A veces, es por una buena razón. Pero otras veces es simplemente porque no entendemos lo esencial: las Escrituras no nos llaman a matar la ambición, sino a orientarla adecuadamente. En el mensaje de esta semana, basado en Romanos 15, el pastor Curtis nos muestra cómo el evangelio moldea la ambición y, en última instancia, la redime. Cuando estamos seguros de nuestra identidad en Cristo, no luchamos por la autoestima, sino por el valor que se nos ha dado en él.