Filipenses

Descripción
La fuente de la juventud. La ciudad perdida del oro. La lámpara del genio. A lo largo de la historia, la gente ha buscado algo que transformara su vida cotidiana en algo espectacular. Hoy en día, no son muchos los que recorren el mundo en busca de una fuente de la juventud en sentido literal. Pero todos seguimos buscando. En lo más profundo de nuestro ser, intuimos que la vida tiene que ofrecer algo más de lo que estamos viviendo. Sentimos, en lo más profundo de nuestro ser, que, aunque sea difícil de alcanzar, la buena vida está ahí fuera. Hace siglos, un anciano con cicatrices en la espalda, sentado solo en una celda de prisión, afirmó haberla encontrado por fin. El secreto de la buena vida. Y, por suerte para nosotros, lo escribió en una carta a sus amigos... y a nosotros. Esa carta es la epístola a los Filipenses.