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Descripción
Uno pensaría que alguien sentado en el frío suelo de piedra de una celda de una cárcel romana sería la persona menos propensa a escribir una carta rebosante de alegría y gratitud, pero eso es precisamente lo que hace el apóstol Pablo en su carta a la iglesia de Filipos. Y en el mensaje de esta semana, basado en Filipenses 1, el pastor J.D. explica cómo la gratitud es uno de los secretos de la «buena vida» que Pablo nos revela. La gratitud, por supuesto, no siempre surge de forma natural. No es simplemente un sentimiento que va y viene, sino una práctica que podemos —y debemos— cultivar de forma intencionada.