El ayuno: Por qué y cómo

Feb 05, 2018

La Biblia dice en 2 Crónicas 7:14: "Si mi pueblo llamado por mi nombre se humilla, y ora y busca mi rostro y se convierte de sus malos caminos, entonces yo oiré desde el cielo y perdonaré su pecado y sanaré su tierra".

El ayuno es una forma de humillarnos activamente y dedicar nuestra energía a buscar en oración el rostro de Dios. Cuando ayunamos, nos privamos de la gratificación inmediata que supone responder a nuestros apetitos. En cambio, nos dirigimos a una necesidad mayor, al hambre y la sed de Dios.

El ayuno y la oración reconocen la verdad de la declaración de Jesús: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mateo 4:4). El ayuno nos pone en contacto con esta realidad. El Salmo 42:1-2 dice: "Como el ciervo suspira por las corrientes de agua, así suspira mi alma por ti, oh Dios. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo vendré a presentarme ante Dios?".

El ayuno no es una forma de impresionar a Dios o de manipularlo. Es una forma de apartarnos de nuestros apetitos físicos y reconocer nuestra mayor hambre y necesidad de Dios. Cuando te abstengas de comer (o de alguna otra actividad que te consuma tiempo, como la televisión o el ordenador), asegúrate de dedicar ese tiempo a la oración.

He aquí otras sugerencias útiles:

  1. Bebe mucha agua para mantenerte hidratado. Si necesitas beber zumos u otros líquidos, recuerda que mantener un ayuno estricto no es el objetivo.
  2. No te rindas demasiado rápido. Sigue adelante y deja que tu cuerpo sienta el hambre.
  3. Decide con antelación cuándo vas a romper el ayuno y comprométete a esperar.
  4. Ten cuidado de no llenar tu tiempo con actividades que te impidan rezar.
  5. Dedica un tiempo prolongado a la oración con tus hijos al comienzo del día. Háblales de que necesitamos a Dios igual que nuestro cuerpo necesita alimento.
  6. Comprométete a reunirte con los miembros de tu grupo pequeño o con tus amigos para tener un tiempo de oración durante la hora del almuerzo.
  7. Planifique una cita con su cónyuge y aproveche el tiempo para rezar juntos en lugar de cenar.
  8. Utiliza tu lectura bíblica para alimentar y dirigir tu tiempo de oración.
  9. Anota lo que crees que Dios te está diciendo durante este tiempo.